Al final, la noche de los cartones se convirtió en "la noche más larga".
Como no podía ser de otra forma, paso lo que tenía que pasar. Y lo sufrió, quién lo tenía que sufrir.
Cúantas veces ... hasta decir basta.
Fuí para nada y me quedé con todo: solo, triste, amargado, oscuro, frío, ... solo.
No hace falta ni narrarlo, cualquiera con dos dedos de frente se lo puede imaginar.
30 octubre 2006
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