Y los numeritos siguen acosando mientras me destierran al hogar del fin. Eso si, lo más posible es que desde ahí me trasladen al puto infierno.
¡Se puede ser más feliz! Suerte perruna
24 enero 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Nunca permanece callado, nunca conforme, nunca apagado
No hay comentarios:
Publicar un comentario